Diez años enseñando Pilates… y ahora qué

Me gusta más ser alumna que profesora… Ya lo intuía cuando empecé a enseñar Pilates en Madrid y lo confirmo ahora, 10 años después, viviendo y trabajando en Ibiza. Durante los últimos años, en los que también he enseñado Yoga y últimamente Gimnasia Abdominal Hipopresiva, lo que más he mejorado son mis ganas de seguir aprendiendo. Mis alumnos han sido y son mis mejores maestros, y esto es lo que más me han enseñado en el transcurso de 10 años:

1. Buscar la precisión, no la perfección

A veces confundimos precisión con perfección. Prestar atención a los detalles no significa poner el objetivo en conseguir un movimiento o una postura perfectos…. además ¿qué es la perfección? Creo que ésta es algo más subjetivo, dependiente de cada alumno y de las circunstancias. Pero la precisión sí es un objetivo y es la que a menudo añade calidad a los ejercicios de siempre. Los movimientos parecerán los mismos pero sólo en apariencia.

He comprobado, en mi trabajo y en el de mis compañeros, que la importancia que un instructor dedica a los detalles de su clase es correlativa a su calidad profesional (además de otras cualidades por supuesto). Valoro, por encima de todo, un instructor “detallista” y no tanto perfeccionista. Hagas lo que hagas, menos cantidad y más calidad.

2. Los detalles fidelizan

“¿No pain no gain?” ¿Sin dolor no hay resultados? ¿Cuántas veces te han dicho esta frase? ¿Y cuántas más se las has repetido tú a tus alumnos para motivarles? Me creo este “axioma” pero en parte y con resevas. En los años que llevo dedicada a la actividad física suscribo otra máxima, de mi propia cosecha: “No details no gain”. Sin detalles no hay resultados.

¿Cómo consigues tener alumnos que siguen contigo después de 4-5 años? No sé si hay una fórmula exacta pero contar la misma historia cambiando los detalles e incorporando o restando algunos elementos proporciona la novedad necesaria para que tus alumnos quieran quedarse hasta conocer el final de esa “película” que llevas años contándoles ya sea en clases colectivas y/o entrenamientos personales.

3. Los ajustes marcan la diferencia

¿Y cómo haces sentir esos detalles que nutren cada movimiento? Una indicación verbal/táctil a tiempo es lo que puede determinar la comprensión y/o evolución en la ejecución de un movimiento/postura. Pero, sobre todo, tocar al alumno es a menudo la mayor aportación para que éste sienta el ejercicio. La experiencia te aporta saber tocar cómo, cuándo y dónde… y, a veces, también no tocar.

Pilates, Yoga, Hipopresivos en Ibiza

4. Enamórate para enamorar

No me parece muy difícil “enamorar” a un alumno en su primera clase de Pilates, Yoga o Hipopresivos…. Estas técnicas ofrecen tantos recursos que con un poco de experiencia el éxito está asegurado. Pero cómo mantener el “enamoramiento” de los alumnos veteranos. Este es uno de los grandes retos.  Sin duda que los alumnos consigan sus y tus resultados ayuda a mantener la ilusión. Pero no basta, hay un vínculo emocional que incluye compartir una pasión .

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Como instructor hay que dar muchas vueltas para seguir apasionándote y así seguir enamorando a tus alumnos… a veces lo consigues con más formación, con intercambio de clases entre compañeros, con nuevas máquinas y/o materiales, con alumnos motivados/desafiantes, con un cambio del centro/ciudad de trabajo, con un aumento de sueldo… Todo vale para mantener la pasión.

Quiero compartir contigo un recuerdo de mis primeras clases como instructora de Pilates máquinas, en el Gimnasio Metropolitano de Madrid. Era abril del 2006 y dejé la coordinación de las clases colectivas para dedicarme sólo a enseñar. El pie que aparece en las fotografías es de mi primera alumna, una de más aplicadas y entregadas, Ada, gran amiga. La foto es cortesía de Edward Olive.

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